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Actualmente el dolor de hombro es muy frecuente, pero no todos los dolores de hombro son iguales. Todo dependerá de la estructura lesionada (músculo, tendón, ligamento, cápsula, bursa, cartílago, hueso…) y del motivo de la lesión.

Para entender bien el hombro, debemos tener en cuenta que es la articulación de todo el cuerpo con más movilidad, pero esta gran movilidad va en detrimento de la estabilidad. Es muy complicado ser móvil y estable al mismo tiempo, sin embargo el cuerpo lo intenta con una anatomía muy compleja.

Las flechas indican la dirección hacia donde tiran los músculos.

Por un lado, la clave de la movilidad la encontramos en la escápula, que debe ser muy libre para permitir levantar el brazo por encima de los 90°, por ejemplo. La clave de la estabilidad la encontramos en todos los pequeños músculos (supraespinoso, infraespinoso, subescapular…) que trabajan con una precisión altísima para mantener la cabeza del húmero siempre en su sitio, como un engranaje perfecto. Gracias a estos mecanismos podemos hacer movimientos amplísimos y precisos al mismo tiempo, como lanzar una pelota, clavar un clavo con un martillo o lavarnos la cabeza cuando nos duchamos.

Scapular Planes of Movement de Peter Fuller en Myspace.

Las causas del dolor del hombro los podemos englobar en tres grandes grupos:

  1. Los movimientos repetitivos, generalmente en el trabajo o por gestos deportivos, que generan irritación e inflamación en los tejidos blandos. Aquí nos aparecen las tendinitis y tendinosis, como la del supraespinoso o del manguito de los rotadores, las bursitis y las capsulitis.
  2. Los traumatismos, como las caídas o los impactos directos, generando luxaciones de hombro o fracturas en el hueso.
  3. La propia edad, con el desgaste de las estructuras y la degeneración de tendones y cartílagos.

Cada estructura provoca un tipo de dolor de hombro diferente: ardiendo, punzante, irritante, difuso… Y en puntos diversos: delante o detrás del hombro, que bajan hacia el codo y se irradian por el brazo o que suben por cuesta arriba… Además, pueden variar según la actividad o el momento del día.

Por eso se necessita una buena exploración del hombro, para detectar exactamente qué estructura está castigada y el motivo, ya que sin esta exploración no se puede plantear un tratamiento específico.

A partir de esta exploración, el fisioterapeuta-osteópata realizará el tratamiento más indicado. Abordará las estructuras dañadas, pero sin olvidar todas las compensaciones que ha realizado el cuerpo para adaptarse a la lesión y seguir siendo funcional.

Este tratamiento puede pasar por la rearmonización de la articulación (huesos), el trabajo sobre músculos sobrecargados y otros inhibidos, sobre los ligamentos y las fascias o sobre el tejido nervioso del brazo.

Igualmente será imprescindible una pauta de ejercicios personalizados para realizar en casa, día a día, para readaptar esta articulación a la vida diaria y a la actividad deportiva.

Como he explicado, el hombro es una articulación compleja y su tratamiento no es fácil. Pero tomando la lesión a tiempo, cuando empieza a hacer daño, con una exploración del fisioterapeuta-osteópata bien hecho y el tratamiento correcto, tanto en la consulta como con los ejercicios a domicilio, el dolor de hombro no debe provocar muchos problemas.

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