Cambios físicos durante el embarazo II: ¡ay, mis riñones!

Como decíamos en el post anterior, son muchos los cambios y las adaptaciones que se dan en el cuerpo de las mujeres durante el embarazo para hacer frente a las necesidades del futuro bebé.

Uno de los síntomas más característicos que experimenta la mujer durante el embarazo es el aumento de la necesidad de orinar. Lo normal es una frecuencia de más de 7 veces durante el día y de unas 2 – 3 veces por la noche. Estos síntomas aparecen ya desde el primer trimestre de embarazo por lo que la compresión mecánica del útero de la gestante sobre la vejiga no es la causa primaria de este aumento, sino que tiene una causa multifactorial.

Los cambios que se producen a nivel renal y del tracto urinario responden al manejo del volumen de los líquidos corporales. El hecho de que el volumen sanguíneo y el  gasto cardiaco aumenten significativamente hace que los riñones filtren entre un 40% y un 60% más en la mujer sana embarazada.

osteopatia para los problemas de riñones y orina en las embarazadas.

Los riñones aumentan su tamaño y los uréteres y la uretra, que transportan la orina desde el riñón al exterior, se dilatan y se contraen menos por el efecto de relajación que tienen las hormonas que se segregan durante el embarazo sobre la musculatura lisa. Este mismo hecho hace que la vejiga se vuelva más fláccida y más sensible, lo que unido al aumento de la compresión mecánica externa por el útero grávido facilita la existencia de reflujo vesicouretral intermitente, es decir, el retorno de la orina de la vejiga al uréter e incluso al riñón.

Todas estas circunstancias hacen que durante el embarazo la mujer se vuelva más propensa a sufrir ciertos problemas urinarios:

  1. Infecciones de orina por el estasis urinario que hace de caldo de cultivo para las bacterias oportunistas.
  2. Litiasis renal y cólicos nefríticos por el aumento de la excreción de calcio en la orina, esto facilita la formación de arenilla y piedras, junto a la disminución de la capacidad contráctil de los uréteres y los cambios en la longitud, tensión y posición de los mismos por la presencia del bebé en la cavidad abdominal.
  3. Urgencia y/o incontinencia de orina por la compresión externa sobre la vejiga y relajación del sistema suspensor de la uretra y su esfínter.

Aunque estas circunstancias son generalmente transitorias en una mujer sin problemas previos, resultan molestas y pueden persistir incluso después del embarazo por lo que convienen ser observadas y tratarse en caso de ser necesario.

Estos trastornos además pueden manifestarse con síntomas que no parecen tener relación con el sistema urinario. Por ejemplo el dolor lumbar o el llamado por nuestras abuelas “el dolor de riñones” está típicamente relacionado con la irritación del riñón y los uréteres ya que guardan una relación íntima con los músculos cuadrado lumbar y psoas. Estos músculos pueden volverse tensos y sensibles produciendo dolor y fijación mecánica en la zona dorsolumbar, lumbar y lumbosacra e incluso falsas ciáticas. Las maniobras de osteopatía obstétrica y osteopatía visceral eliminan las fijaciones mecánicas y hacen que el dolor y la movilidad mejoren, además al trabajar la posición del útero y el bebé se puede aliviar la compresión mecánica sobre la vejiga, el uréter y el riñón. El osteópata puede ser de gran ayuda para ayudar a movilizar la arenilla y las piedras si no son muy grandes y el médico ha establecido que el paciente las debe expulsar mediante la orina.

Existen otras alternativas naturales para prevenir y paliar estos trastornos. Beber líquido de manera abundante pero en pequeñas cantidades, de manera frecuente y preferentemente tibios o calientes mejora la función renal y reduce el riesgo de infecciones, así como ciertos alimentos como el arándano rojo americano y el caldo de cebolla hervida. Aunque siempre deberemos consultar al médico en casos de dolor al orinar, orina de color marrón o con sangre, fiebre y dolor intenso en la zona lumbar de tipo cólico.

Realizar ejercicios suaves de estiramiento y control lumbopélvico disminuirá la tensión de la musculatura lumbar y facilitará la contracción de los uréteres. Además el trabajo específico con ejercicios de la musculatura del suelo pélvico mejorará los síntomas de la incontinencia de orina y la urgencia miccional. Por eso resulta muy conveniente realizar ejercicio físico específico durante el embarazo de manera supervisada.

Después del parto y pasada la cuarentena realizar una adecuada recuperación del suelo pélvico y el abdomen ayudara a tu cuerpo a recuperarse del estrés que ha sufrido durante el embarazo y si te quieres volver a quedar embarazada reducirá considerablemente que te aparezcan síntomas de este tipo.

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