Cambios físicos durante el embarazo: las madres, todo corazón

Con el embarazo, las mujeres experimentamos muchos cambios a nivel físico y emocional. Todos estos cambios tienen un sentido lógico y natural que es ayudarnos a alimentar, proteger y transportar a nuestro bebé hasta que esté preparado para salir al mundo exterior.

Siempre relacionamos el corazón con las emociones que tienen que ver con el amor, la ternura, el afecto y el sufrimiento, y es que el corazón de una madre late con y para su bebé desde el momento en que éste empieza a crecer en su interior. Por eso en este post os hablaremos de las adaptaciones  que se producen a nivel del corazón y del sistema circulatorio durante el embarazo, qué efectos pueden tener en el día a día de la mujer embarazada y cómo sobrellevarlos mejor.

Las necesidades de oxígeno y sangre a nivel del organismo aumentan hasta 10 veces durante el embarazo, con el fin de suministrar el aporte de nutrientes y energía necesarios para el correcto desarrollo de nuestro bebé a través de la placenta.

Con este objetivo, nuestro volumen de sangre y la frecuencia cardiaca se incrementan lo que aumenta el trabajo que tiene que realizar el corazón, a esto lo llamamos gasto cardiaco. Por este motivo las paredes musculares que forman el corazón pueden volverse algo más gruesas, igual que las de un deportista, para hacer frente a la sobrecarga de trabajo.

preparación física para embarazadas

Para facilitar aún más este transporte sanguíneo, además, se produce una disminución de las resistencias vasculares periféricas porque las paredes de los vasos sanguíneos se relajanproduciéndose una vasodilatación. El aumento del volumen del plasma de entre un 30% y un 50% y esta vasodilatación explica el edema o hinchazón de leve a moderado que se observa en muchas embarazadas. Realizar suaves ejercicios con los brazos, las piernas y los tobillos, descansar con los pies en alto, nadar en la piscina y realizarnos drenaje linfático manual por un fisioterapeuta especializado, nos ayudaran a controlar la hinchazón prevenir los calambres.

El volumen de sangre aumenta sobre todo a costa de una mayor cantidad del plasma y muy poco del número de glóbulos rojos, por eso durante el embarazo se da una anemia fisiológica, como consecuencia de un efecto de dilución, es decir, que la sangre se vuelve más “aguada”. Este hecho es muy beneficioso durante el embarazo ya que al ser la sangre menos viscosa fluye con más facilidad a través de la placenta para llegar al bebé, y disminuye notablemente el riesgo de que se produzcan trombos que puedan pasar a la circulación maternofetal.

La posición en que se coloca la mujer embarazada  influye en cómo circula la sangre dentro de su cuerpo. Esto se debe a que el útero grávido puede disminuir el retorno venoso al comprimir la vena cava cuando la embarazada está tumbada boca arriba produciendo el síndrome de hipotensión supina  que puede producir mareos, sudoración, palpitaciones, dolor de cabeza, malestar abdominal, etc. Colocarnos tumbadas sobre el lado izquierdo puede aliviar los síntomas, además las técnicas de osteopatía obstétrica ayudarán a mantener el útero libre de tensiones mecánicas y en buena armonía con el resto de estructuras abdominales, así el bebé estará también más cómodo.

La realización de ejercicio pautado y controlado por un especialista en fisioterapia obstétrica y con la autorización de tu ginecólogo ayudará a tu corazón a sobrellevar mejor las adaptaciones que tiene que realizar durante el embarazo. No importa que previamente a quedarte embarazada no practicaras ejercicio con regularidad, sabemos cómo ayudarte a ti y tu bebé de forma segura, no dudes en pedir información de nuestras clases de preparación física para embarazadas.

 

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