Dificultadades respiratorias en niños y bebés: la bronquiolitis

Con la llegada del frío del mes de diciembre era un tema del que no podíamos dejar de hablar, “la dichosa bronquiolitis” como me dicen las madres que traen a sus hijos para que les alivie los síntomas de esta infección.

Pero… ¿qué es?

La bronquiolitis es la principal infección vírica que afecta a las vías respiratorias bajas (bronquios y bronquiolos). En el 70-90% de los casos está causada por el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), si bien puede estar causada por otros virus.

Afecta sobre todo a lactantes de 0 a 24 meses, y es la primera causa de hospitalización de los menores de 1 año. Su época de aparición es de octubre a abril.

Los síntomas empiezan como los de un catarro normal de vías altas: tos, goteo nasal (rinorrea) y eventualmente fiebre que dura de 1 a 3 días y evoluciona a un cuadro más severo que afecta a las vía bajas: respiración ruidosa, silbidos en el pecho (“pitos”), tos seca, respiración rápida y dificultosa con hundimiento de la piel o retracción de la piel entre las costillas (tiraje). En cuadros muy severos puede haber apneas (pausas respiratorias) y coloración azulada de labios y puntitas de los dedos. En el estado general del niño se pueden observar también dificultad para la alimentación o conciliar el sueño.

¿Qué pasa cuando hay bronquilitis?

La vía aérea se obstruye porque se inflama la mucosa bronquial y se produce muerte celular,  esto provoca una producción excesiva de moco y el broncoespasmo.

Hay una primera fase aguda que dura entre 3 y 7 días que mucho pasa en el hospital, y una fase postaguda que dura entre 3 y 4 semanas hasta que el sistema de limpieza natural del bronquio se restablece. En esta fase acumulan mucho moco.

¿Cómo se trata la bronquiolitis?

La única intervención aceptada de forma generalizada son las medidas de apoyo: oxígeno si el niño lo necesita, hidratación y lavados nasales.

La efectividad de los fármacos administrados no tiene evidencia científica y se indican en función de la respuesta observada en el niño después de administrarlos. No hay ningún medicamento que modifique o acorte el curso de la bronquiolitis. Los antibióticos no están indicados a no ser que exista una sobreinfección bacteriana. Los broncodilatadores y antiinflamatorios: salbutamol (ventolín ®), budesonida (pulmicort®), prednisolona (estilsona®), son algunos de los fármacos que se administran para paliar los síntomas, según la respuesta del niño a los mismos y otros criterios que el médico valorará.

La Fisioterapia Respiratoria es un complemento en el tratamiento de la enfermedad.

¿Qué hace la Fisioterapia Respiratoria en la bronquiolitis?

Mediante unas técnicas de masaje manual sobre el tórax conseguiremos la evacuación del moco lo cual contribuye a reducir la obstrucción de las vías aéreas, el trabajo ventilatorio y favorece el intercambio gaseoso.

¿Qué se necesita para sacar un moco?

Necesitaremos mover los mocos desde los bronquiolos hasta la boca. Para ello combinaremos la técnica de Espiración Lenta Prolongada (ELPR) con la Tos provocada (TP). La ELPr ayuda a salir el aire de manera lenta y progresiva, así evitamos el colapso de la vía aérea de pequeño calibre y hacemos progresar las secreciones de moco hacia las vías áreas más proximales. La TP sirve para limpiar las vías proximales haciendo que el moco suba hasta la boca.

Una vez allí el fisioterapeuta especializado en fisioterapia respiratoria garantizará la evacuación de las secreciones por la boca para poder observar y estudiar el moco.

Bronquiolitis y fisioterapia respiratoria

En el periodo post-agudo de la bronquiolitis la Fisioterpia Respiratoria puede ser beneficiosa ya que promueve la descongestión bronquial, lo que mejora los síntomas del niño y puede contribuir a prevenir las complicaciones a corto y largo plazo como la neumonía, la atelectasia y el asma.

No hay ningún medicamento que sirva para eliminar el moco. La visualización del moco nos da información sobre si existe sobreinfección así como de la viscosidad del mismo. Estos aspectos marcarán la necesidad de antibióticos y el uso de ayudas instrumentales validadas para facilitar la evacuación del moco durante la sesión de fisioterapia respiratoria.

Me formé en Fisioterapia Respiratoria en el centro Fisiobronquial.


Si estás interesado / a o tu bebé sufre bronquiolitis, contacta con nosotros para reservar tu cita.


Autores
Almudena Gil - Osteópata y FisioterapeutaOsteópata y Fisioterapeuta
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