Pequeño manifiesto – Clara Nebot

 

El otro día vino una paciente a verme, que hacía unos años que no venía. Me escuchó por la radio hace años, y aunque los médicos le habían dicho que no podían quitarle el dolor, y que no se dejara tocar por nadie, decidió venir a visitarse conmigo, y le sacamos el dolor en 3 sesiones.

Ahora hacía unos meses había tenido otro fractura vertebral, como hace años, y volvía a tener dolor. Y había decidido volver a venir.

Y sólo entrar por la puerta, me dijo que su traumatólogo y su fisioterapeuta le habían prohibido venir.

Y digo yo:

PRIMERO:

Es una cuestión de respeto: yo NUNCA prohíbo a un paciente a que no vaya a otro profesional de esta manera. Porque ni siquiera saben quién soy ni qué hago.

SEGUNDO:

Aconsejo a mis pacinets que vayan a los profesionales que necesiten, pero que tengan cuidado y miren que reúnan unas mínimas condiciones. Que tengan una formación regulada, universitaria si es necesario … y lo más importante: si los ayudan, me parece fantástico que los visiten, porque considero que los profesionales con unos mínimos de formación reconocida, hacen su trabajo lo mejor que saben y pueden, sin asumir riesgos que deben conocer. Nunca se debería hacer una indicación así y menos sin saber quién es el profesional que vetan.

TERCERO:

En la fisioterapia y terapias varias, muchas de ellas no regladas, hay mucho intrusismo, pero ante ello, los profesionales reglados y experimentados, tenemos que trabajar cada día para demostrar nuestro valía y compromiso con nuestra profesión y nuestros pacientes. Y son las administraciones y / o colegios profesionales que tienen que luchar contra el intrusismo profesional.

CUARTO:

Los médicos y profesionales de la salud, tenemos que velar por la salud de nuestros pacientes y comportarnos como el equipo multidisciplinar que deberíamos ser. Y tener respeto hacia cualquier profesional de nuestro sector, sin confundir a nuestros pacientes. Deberíamos tener claras nuestras competencias, hacer buenos diagnósticos diferenciales para hacer adecuadas derivaciones, y seguro que todo el mundo saldría ganando.

QUINTO:

Tristemente no me sorprende que un médico pueda decirle eso a esta paciente, e incluso lo puedo entender, tengo relación, trato y conozco a muchos médicos. Y lo hacen, supongo y espero velando por la seguridad e integridad de sus pacientes. Esto no quita todos los puntos anteriores dichos.

Pero que una fisioterapeuta lo haga, no lo entiendo. Y si lo que ha ocurrido es que la paciente no ha sabido decirle que yo también soy fisioterapeuta, tal vez podría preguntar y recomendar lo que crea apropiado. Pero prohibir y dudar de mi profesionalidad o no capacidad, sin interesarse por quien soy, me duele y me preocupa.

SEXTO: 

En este país, los fisioterapeutas somos profesionales universitarios, reconocidos, reglados y que se nos reconoce como especialidad la formación reglada la osteopatía. Y muchos tenemos mucha experiencia como para que se nos trate de terapeutas alternativos con riesgo.

Y nada más, sólo lo quería decir. Ahora me he quedado tranquila. Y espero que nadie se ofenda, y si es así, que sirva para hacer una pequeña reflexión desde el más alto respeto hacia todos.

Clara Nebot – Fisioterapeuta y Osteópata

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