Cuando la actividad física pone la salud en riesgo

Ejercicio terapéutico, siempre en manos profesionales.

Últimamente han aparecido casos de personas que realizan una clase de 20 minutos de electroestimulación muscular y acaban ingresados en el hospital con la salud en riesgo. Y lo mismo se ha observado en algunos practicantes de Crossfit después de una sesión demasiado intensa.

En estos casos, como en otros, el peligro no está en las técnicas utilizadas para hacer  el ejercicio, sino en el supuesto profesional que las utiliza en su centro sin suficientes conocimientos. Actualmente se pueden encontrar ofertas de sesiones de electroestimulación en centros de  estética y peluquerías, donde es más que cuestionable su conocimiento sobre la salud y los posibles riesgos que pueda tener sobre cada persona.

Las ganas por estar tonificados lo más rápido posible lleva a las imprudencias, y esto se observa a diario en gimnasios y centros de fitness. Promesas de cuerpos perfectos en tiempo record, sesiones de pocos minutos que equivalen a una semana de trabajo, pérdidas de peso asombrosas en menos de un mes… Publicidad muy golosa pero muy peligrosa si no está personalizada y bien controlada por un profesional formado y regulado.

Una mala valoración inicial del estado físico y de salud, y una mala planificación de las sesiones pueden traer graves consecuencias como tendinopatías, roturas musculares, problemas articulares y alteraciones metabólicas… hasta llegar al extremo de poner la vida en riesgo como ya se ha dado en algún caso de Rabdomiolisis. Una enfermedad que cursa con la destrucción del tejido muscular  debido a un sobreesfuerzo desmesurado. Estas células  muertas circulan por la sangre juntamente con la mioglobina y otras proteínas musculares nocivas para el organismo. El riñón, que intenta filtrar estas sustancias para eliminarlas del organismo, se ve saturado y gravemente dañado. Al mismo tiempo que el músculo destruido se inflama y se debilita, y queda afectado por mucho tiempo o para siempre.

El ejercicio físico es salud y su práctica tiene que aportar beneficios a quien lo realiza, y no solamente en personas sanas ya que el ejercicio terapéutico forma parte del tratamiento de  innumerables patologías, desde traumáticas, reumatológicas y neuronales, a respiratorias, degenerativas, ginecológicas y psico-sociales. Por tanto, en el momento que hablamos de ejercicio, hay que tener muy presente las características de la persona que lo realizara, su historial médico, el estado de salud, y los objetivos que se plantean.

Los fisioterapeutas, tal y como describe el Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, están formados y autorizados para valorar el estado funcional, diagnosticar, diseñar y ejecutar el plan de actuación fisioterapéutico de manera personalizada, evaluar los resultados, y trabajar dentro de un equipo multidisciplinar. Así como a intervenir en la promoción, la prevención, la protección y la recuperación de la salud.

Con esto no pretendemos excluir a ningún profesional del campo de la actividad física, todo lo contrario, defendemos a los profesionales formados, titulados y regulados. Especializados en su materia y competentes en su ámbito. Y cuando se trata de prescribir actividad física en casos de dolor, readaptación después de una lesión, o en patologías determinadas de cualquier parte del organismo, es necesario buscar al fisioterapeuta formado en ese campo concreto y con experiencia para gestionar la lesión y prescribir la actividad física más idónea. Del mismo modo que no vamos al ginecólogo para solucionar un problema respiratorio, no pondremos nuestra salud en manos equivocadas.

Y en la misma línea, cualquier profesional del ámbito deportivo deberá tener necesariamente nociones sobre salud y enfermedades para poder trabajar con una persona que haya sufrido una lesión. Será imprescindible que sea capaz de evaluar si la actividad deportiva propuesta, incluso a nivel amateur, no implica ningún tipo de riesgo. Es responsabilidad del profesional interrogar correctamente a la persona, ya que en ocasiones no se mencionan cosas por creerlas irrelevantes por su desconocimiento.

En resumen, ponte en buenas manos, exige un profesional titulado y cualificado, recuerda que nadie da duros a cuatro pesetas, y si tienes cualquier duda te invitamos a que nos llames o nos escribas para pedir más información aquí.


Si estás interesado / a, contacta con nosotros para reservar tu cita.


Autores
Xavi Palau - Fisioterapeuta y osteópataFisioterapeuta y osteópata
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